Estudiante de la Licenciatura en Educación.

Experiencia personal

 Les contaré un poco sobre una situación que hace dos años me sucedió, fue a mediados de noviembre del 2024 cuando una maestra que es mi Tia me llamó y me dijo: ¿Quieres atender un grupo de tercer y cuarto grado?, a lo que yo le respondí: tía, no sé cómo impartir una clase, no sé qué voy a enseñarle a los niños y ella me dice no te preocupes te voy a apoyar y vas a ir generando experiencia poco a poco, entonces con todo el miedo y los nervios de punta le dije si, dígame que tengo que hacer, y ya me dijo tienes que mandar estos papeles para la supervision y tienes que reunirte con el Licenciado para firmar contrato y asistí a firmar, el día que me presente a la comunidad donde iba a empezar a laborar estaba bien nerviosa por conocer a los niños, pero más porque era mi primera vez frente a un grupo, fue pasando el tiempo y los niños me fueron agarrando confianza y cariño, cuando me veían me abrazaban, pero yo sentía que no estaba dando el 100% en enseñarles, pero yo les impartía la clase con una paciencia, termino el ciclo escolar y yo pensé que ya no iba seguir atendiendo a más grupos, cuando me llama el supervisor, tenemos otro espacio para que trabajes, yo acepte, pero acepte porque a partir de ese momento entendí que el apoyo y el amor más sincero viene de los pequeños, que aunque uno tenga un día malo, triste o simplemente no tengas ganas, ellos te hacen sentir mejor con cada ocurrencia, con cada palabra, con cada abrazo, con una flor que te regalen, y entendí que esto quería, que ahi estaba mi futuro, después de eso, me mandaron a una comunidad más lejos, al igual con los nervios y el miedo por dejar a mi familia, por llegar a una comunidad donde no conoces a nadie, pero gracias al apoyo de mis padres entendí que tenía que enfrentar retos y este fue el reto más grande para mí, porque prácticamente se convierte como tu segunda casa, pasó el tiempo, pero en esta ocasión las primeras semanas me sentía muy estresada, porque no encontraba la manera de acoplarme a realizar las actividades de la escuela donde laboro y los trabajos de la universidad a la que asisto, hubo un momento en donde lloraba, me frustraba porque no entendía el porqué de las cosas, pero en ese momento dije: llorando no voy a solucionar nada, le pedí dirección a Dios sobre mi vida y que me ayudara a poder sobrellevar todo, en estos días, me siento contenta, motivada porque me reorganicé, intenté de otras maneras como acoplarme a una rutina que no fuera muy pesada para mí, y hasta este punto puedo decir que me siento muy orgullosa de mí y de mi familia que en todo momento estuvieron y están apoyándome en cada paso que doy pero también se que si desde el principio mi respuesta hubiera sido NO, probablemente no supiera hasta donde podria haber llegado.

Esta experiencia es muy bonita para mí, porque me hizo y me está haciendo crecer como persona y profesionalmente, y no me queda nada más que decir que: hay que salir de nuestra zona de confort y no conformarnos con lo que ya tenemos, y si sientes que todo es difícil, no te preocupes, inténtalo una y otra vez hasta que te sientas orgullosa de ti misma.

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